Mar 5

Miguel:

Es el que representa la justicia. Es el que atiende las súplicas de los que buscan justicia. Asimismo está muy ligado a la creatividad. Muchos solicitan su ayuda en los pleitos legales. Gabriel: Es el arcángel de los cambios y las modificaciones se invoca cuando se desean realizar cambios provechosos en la vida, un nuevo estudio, casa, estado civil, matrimonio, relación nueva. Imparte mucho amor a todo lo que existe. Patrón de clarividentes y adivinos.


SamueL:

Imparte coraje, se considera gran protector contra los peligros que proceden del fuego. Protege contra los asesinos y los asaltos. Rafael: Está relacionado con la salud, es el que invocan los enfermos, los que padecen dolores y enfermedades crónicas. Es patrón de los escritores. dirige procesos de energía y salud en general.

Zadquiel:

Protector de todos los que tienen que competir para triunfar, deportistas, concursantes, los que tienen que demostrar sus capacidades en entrevistas de trabajo, estudios, actividades de todo tipo, protege mucho a las personas sinceras.

Anael:

Proporciona destreza y buen gusto. Protege a los artistas en todas sus manifestaciones. Protege las parejas de enamorados y sirve de ayuda para mantener viva la llama del amor en las parejas separadas por la distancia. Cassiel: Ayuda a atenuar los efectos del Karma. Los Arcángeles se encuentran en un plano vibratorio superior al de los ángeles. Cada persona tiene además su Ángel Guardián.

Mar 4

Oh Santo Angel San Gabriel
glorioso mensajero del Señor
que anunciaste a la Santísima Virgen María
la venida del Dios Salvador,
llévale mi súplica a Dios
para que El me dé salud, me conceda la salvación
de mi alma y tranquilidad espiritual para
recibir todas las pruebas que Dios me imponga
con resignación y me libre de enemigos.
Glorioso San Gabriel, tu divina providencia
se extienda sobre toda mi familia a fin de que
nunca nos separemos para que así unidos
dar gracias a Dios.
Amén

Mar 4

Santo Angel, mi guía celestial,
a quien tantas veces he entristecido
con mis pecados. No me abandones. Te lo ruego.
En medio de los peligros, no me retires tu apoyo.
No me pierdas de vista ni un solo instante, sino que tus
amables inspiraciones dirijan y fortifiquen mi alma,
reanimen mi corazon desfallecido y casi apagado,
porque está sin amor: comunícale alguna chispa de las
llamas suaves y puras que te abrasan, a fin de que cuando
llegue el término de esta vida pueda en tu compañía y la
de todos los Angeles obtener la vida eterna, amarla, alabarla y bendecirla. Amen.